Una isla donde hay muchos micos

Visitar la Isla de los Micos es lo primero que debes hacer cuando estés en Leticia, departamento de Amazonas. La verdad, a mí como europea, la idea de visitar una isla de muchos micos salvajes y peor, darles comida, me parecía bastante loca e intimidante.

Me imaginaba peleas sangrientas por un diminuto pedazo de banana, profundos rasguños y mordiscos en mis generosas manos… Me imagino agonizando debajo de una muchedumbre de micos que están luchando por una fruta. Por eso, mientras estuvimos atravesando la isla en una lancha, observaba detenidamente los arbustos y árboles tratando de ver siquiera un mico. Pero la isla parecía estar muda y deshabitada, o mejor dicho, “desmicada”.

Así que cuando llegamos a un muelle de pequeñas proporciones yo estaba bastante nerviosa y quería solo una cosa: Ya! Tráiganme el dragón… perdón, tráiganme los micos ya! Pero en la playa no se encontraban las hordas de animales, en su lugar había un par de mujeres indígenas con niños que estaban organizando sus artesanías para la venta y un muchacho, que desapareció apenas nos saludó. Un minuto después él volvió con nuestro guía, Luis, y déjenme decirlo, hace mucho tiempo que yo no veía a alguien con una sonrisa tan amplia! Tiempo después me di cuenta, él simplemente tiene el mejor trabajo del mundo. “Para empezar, les voy a mostrar a los Tití leoncitos”- dijo Luis. 

Los Tití leoncitos son nuestros familiares más pequeños. Solo una mirada te hace sorprender: deditos tan gruesos como un grano de arroz, ojitos tan grandes como semillas de manzana, y yo me pregunto: dónde cabe el alma de este mico? Tenerlos en las manos te hace temblar, los leoncitos están temblando también, y nosotros los dejamos ir a su jaula.

Luis nos ofreció hacer un recorrido por la isla, primero caminamos por la trocha, ojeando iguanas sin recibir ni una mirada de ellas como respuesta, luego pasamos en lancha por los lagos en los que, según Luis, viven caimanes muy, pero muy sociales, pero parece que nosotros vinimos en mal momento porque no vimos ninguno.

Luego caminamos de nuevo media hora por otra trocha por donde vimos lagartos, escarabajos, mariposas en la mitad de un proceso íntimo y de un momento a otro algo invisible y del tamaño de una gata se metió en los arbustos.  

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 Vamos por unos caminos elevados, Luis silba y una vez más - el bosque no nos contesta. “Mira! Aquí van los primeros" dice Luis. Por fin los vemos, los micos bajan de los árboles y corren hacia nosotros por las barandas del sendero. Algunos de ellos empiezan a dar vueltas por la plataforma, mientras los demás juegan, otro se sienta muy juicioso en la baranda y nos mira fijamente.

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Otro grupo nos toma por elemento del paisaje y empieza saltar por nuestras cabezas, posan en nuestras cámaras y se sienten muy cómodos. Nosotros, que no esperábamos algo así, empezamos a reírnos como niños. Alguien está dando saltos justo en mi corona, alguien se está subiendo al pie de Antonio, nuestro asistente; alguien está mirando el visor de la cámara junto con Mauricio, el camarógrafo, y estos “alguien” tienen las manos suaves y sin uñas.

Luis, riéndose, saca de una bolsa de plástico una banana y se inicia algo inimaginable, primero a mi pobre cabeza saltan como diez micos al mismo tiempo y por un momento yo pierdo de vista al guía.

Cuando lo alcanzo ver de nuevo él tiene en su mano una montonera de micos, los afortunados que ya habían logrado cogerse un pedacito de fruta están en su espalda y de los árboles están bajando más y más micos produciendo un caos terrible que me hace carcajear y carcajear.

La isla empezó a prestar sus servicios en el año 2007. En ella se hizo la reforestación y otros actos de rehabilitación de la flora y fauna. Los micos ya vivían en ella desde hace algunos años, eran de una unidad para exportación ilegal de fauna que fue desmantelada por el gobierno. En este momento hay aproximadamente 10.000 animales en la isla, donde además de dar comida a los micos, se puede hacer un recorrido por sus senderos para apreciar la flora y fauna.

Realmente la visita a la isla no es barata, una entrada cuesta 20 mil pesos, además se debe alquilar una lancha para llegar hasta allá. Los refrigerios y las bebidas valen más que en Bogotá, pero esa es una constante en todo el Amazonas.

Socializar con estos parientes lejanos es un placer, pero no para todos, los niños pueden tener miedo y si usted es una persona asquienta le juro que no le va a gustar, animales caminarán sobre su cabeza, se limpiarán con su camisa las manitas mojadas con jugo de banano y meterán sus rostros sucios a su cabello, por eso es necesario seguir algunas recomendaciones.

No llevar gafas, aretes y vestirse con ropa vieja. Honestamente, después de esta actividad yo parecía tan sucia como un marrano.

Estar listo para el contacto cercano con animales. Son muy tiernos, no muerden y no rasguñan! No los tengan miedo.

Planificar su visita. En febrero y marzo el nivel del río sube y no se presta servicio. También en las temporadas cuando se maduran las frutas los micos no bajan.

 

 

Video: Isla de los Micos

An island full of monkeys

Visiting Monkey Island should be the first thing you do when in Leticia at the Amazon. As a tourist from Europe, the Idea of visiting monkey island and worst yet, feed them was an intimidating and crazy plan.

Imagined bloody fights for a tiny piece of banana, deep scratches and bites on my hands, I saw myself in agony under a blanket of wild monkeys fighting for the same piece of fruit. But while we made our way through the island, I looked very closely at the trees trying to get a glimpse of a monkey, but it seem the island was empty, better yet, monkey less.

When we arrived to a miniscule pier I was very nervous, wanting just one thing; bring me the dragon… I mean the monkeys. But we did not see the herds of animals waiting by the beach; we did see a couple of indigenous women and their kids organizing crafts to be sold, an a young man that split after greeting us, came back later to talk to our guide Luis. Let me tell you, I had not seen for a very long time someone smiling so much, but after a while, I simply realized that he has the best job in the world. Luis said to us, for starters I will show you the Titi Leoncitos(small monkey).

The Titi Leoncito is the tinniest of all monkeys. One look at them and you can see their fingers are as big as a grain of rice, their eyes small like apple seeds and I ask myself, is there any room in there for this monkey’s soul? Having them in your hand makes you tremble, as well as they, so we put them back in their cage.

Our guide Luis organized a trip through the island, first we walked on this made up path while looking at iguanas that completely ignored us, then we took a boat ride on the lake where Luis says very sociable caimans live, but I guess we came in a bad time, because we did not see any of them.

We continued our walk for another half an hour, then we saw; alligators, beetles, and mating butterflies when suddenly a cat like creature scattered into the bushes right in front of us.

We kept on walking, and then Luis whistled and said, “Here are the first ones”. We can now see the monkeys coming down the tree and running toward us and climbing on the fences that lined the path. Some start to spin around, some play, some sit and other stared at us.

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Some of the monkeys mistake us for being part of the landscape and start to jump on our heads, posing for the pictures and moving all about, they felt very comfortable with our presence. We started to laugh since we did not expect this reaction.

Some climb on our assistant’s foot, some look into the lens of Mauricio’s camera, some of these monkeys have tiny soft hands without any fingernails.

Our guide Luis starts to laugh while taking out a banana from a plastic bag when suddenly 10 or more monkeys jumped on my head and for a moment I lost track of Luis.

Once I saw him again, he had his hand covered with monkeys and as they grabbed a piece of banana, then they crawled onto his back. As this was happening, more and more monkeys kept coming down the trees, it was total chaos, but hilarious.

The island was open to the public in 2007. Reforestation was done here to rehabilitate the flora and fauna that once thrive here. The monkeys have been living here for a long time, but it was transformed into a unit of illegal exportation of wild animals. This operation was dismantle by the government and now approximately 10 thousand animals live in this island today. Besides being able to feed the monkeys, you can also walk the island in order to appreciate the flora and fauna.

In reality a visit to this island will cost you some money, since you have to rent a boat to get there, and water and snacks are a bit over priced. But this is a rule of thumb when traveling into the Amazon.

Socializing with these distant relatives is a pleasure, but not fun for all, kids might get scare and some people could be disgusted by it since they jump on your head, wipe their hands on your shirt, their hand are wet, and will get banana puree on your hair so here are some tips for your trip.

Try not to wear glasses or earrings; do wear old clothes, because once you are thru you will be as messy as a pig. You must be ready for a close encounter with these creatures and please don’t be scared they are sweet, don’t bite or scratch.

Plan you trip well, since between February and March the river level raises and the fruit trees are in season so the monkeys don’t come down from the trees because they have a source of food. During this time the island is not in service.

Galeria de Fotos :

Medios

Incluye: desayuno, carpa, almuerzo, ordeño Read More
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Huila
San Agustín

Ubicado a 45 minutos de Pitalito, en el departamento del Huila, este lugar alberga inmensas representaciones en piedra que representan el origen de la vida.

Cundinamarca
Villeta

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Cartagena
Islas del Rosario

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Descubre la laguna el Tabacal, las cascadas del Chupal, y haz actividades como cabalgatas entre las veredas y deportes extremos.

Eje Cafetero
Nevado Santa Isabel

En el parque Los Nevados se puede tocar la nieve después de una caminata de 4 horas

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